Solo pasa en las películas

Humor

Subí al avión rogando que no me tocara una compañera de asiento conversadora, pero cuando la vi, hermosa, y ubicada al lado de mi lugar deseé que ella no estuviera pidiendo lo mismo.

El amante – Paul Klee (1938)Mi fantasía despegó antes que el avión. Tenía a mi favor casi doce horas de vuelo y un aspecto que había logrado mejorar con el gimnasio y con esas canas en las sienes que, según algunas ocasionales amiguitas, me sentaban de maravilla, dándome un aspecto de hombre experimentado y prometedor para ciertos goces.

La ignoré las dos primeras horas, dedicándome a observar todo el despegue y luego a cómo iba haciéndose de noche.

Las azafatas comenzaron a pasar con los carritos de la cena y aproveché para mirarla y dedicarle una sonrisa amistosa que ella correspondió con otra igual.

Cuando nos preguntaron qué bebida preferíamos me adelanté a solicitar champagne, dirigiéndome al mismo tiempo al monumento que tenía al lado y sin tutearla le pregunté si me haría el favor de acompañarme, ella aceptó.

Brindamos por un buen viaje, nos presentamos y compartimos el momento de la cena.

Su conversación resultó tan interesante como su físico y yo no necesitaba mucho más para seguir elucubrando ese encuentro íntimo que cada vez deseaba con más ardor y menos capacidad de disimulo.
Pasadas unas pocas horas tanteé el terreno de un modo un poco más directo y sus respuestas alentadoras y sugerentes me confirmaron que la preciosura también estaba desplegando su artillería.
Así fuimos avanzando, no alcancé ni a terminar la pregunta sobre lo interesante que podría llegar a ser tener una aventura de película e intentarlo en el baño, cuando ella ya me estaba apretando la mano y poniéndose de pie.

Ingresó primero y al minuto, con disimulo, lo hice yo.

Todavía me pregunto cómo se me pudo haber ocurrido intentarlo en un sitio tan incómodo sin velas perfumadas ni tenues luces, sino con un foco que ilumina como para hacerte confesar hasta lo que no hiciste. Reconozco que soy un poco sensible a estas cosas y no pude sustraerme a las condiciones desventajosas en las que me encontraba.

Giré en ese pequeño habitáculo tratando de imaginar cómo podía ser posible encontrar una postura y maldije mil veces las escenas cinematográficas falsas y mi estupidez por creerlas posibles. A ella parecía no importarle la falta de espacio, ni la repugnancia por el lugar mismo (que yo no podía obviar, maniático de la higiene como soy) y de un empujón me sentó sobre la tapa del inodoro, que crujió no sé si por mi peso o por la brusquedad con la que caí en ella.

La preciosura, porque no dejaba de ser hermosa aun en esas circunstancias, ya se había despojado de su prenda íntima e intentaba subirse a horcajadas sobre mí y creo que lo hubiera logrado si al mismo tiempo no hubiera dirigido su mirada hacia mi compinche que, sin el apoyo de mi maldito cerebro que seguía impresionado ordenándome no apoyar las manos en ninguna superficie, reposaba con placidez e indiferencia hacia el costado correspondiente.

Debí soportar el agravio a mi virilidad y el resto del vuelo fue un calvario.

 

CuauhtémocC

Etiquetas: Edith, Humor

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10 comentarios en “Solo pasa en las películas”

  1. Miércoles, 07 Julio 2021 03:18

    Muy bueno, Edith! Un placer leerte. 

    1. Miércoles, 07 Julio 2021 14:31

      Hola Julia, qué bueno verte por aquí, gracias por el comentario, saludos

  2. Sábado, 26 Junio 2021 03:13

    Al final, puro aspaviento nomás el galancete, ja, ja, ja... Muy bien desarrollado el cuento, Edith.

    Cariños

    Hilda

    1. Sábado, 26 Junio 2021 13:53

      Hola Hilda, síi, pobrecito ¿no? jaja. Gracias por leer y comentar, abrazos. Edith

  3. Jueves, 17 Junio 2021 03:00

    Un cuento muy bien urdido de principio a fin. Sin embargo, te puedo asegurar, Edith, que lo que le sucedió a ese pobre tipo es muy difícil que ocurra en la realidad, sobre todo si la mujer le parecía hermosa: la testosterona se encarga de que el compinche pase por alto cualquier incomodidad o manía de higiene.smiley-tongue-out.gif

    1. Jueves, 17 Junio 2021 13:51

      Hola Fernando, jaja, gracias por leer y comentar, pero creo que todo depende de lo obsesivo que sea el susodicho en relación a la higiene. Saludos Edith

  4. Miércoles, 16 Junio 2021 22:03

    Buenisimo... me reí tanto...!! Que buen relato.. me fue llevando e imaginando todo... y ya se para que, si me ocurre, con mis platinadas sienes y mis manías, evitar esos momentos tan vergonzosos... jajajaja muy bueno...

    1. Jueves, 17 Junio 2021 00:08

      Hola Rodolfo, qué bien que  te hayas divertido y además que te sirva de aprendizaje para el futuro, jajaja, muchísimas gracias por leer y comentar, abrazos. Edith

  5. Miércoles, 16 Junio 2021 17:06

    ¡Jajajajaj!
    ¡Me hiciste reír mucho, Edith!

    ¡Excelente!

    1. Miércoles, 16 Junio 2021 18:03

      Hola Felisa, me alegro de que te divirtieras, muchas gracias por comentar, saludos Edith

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