Logo

Estante del Nº 8 - jul/2021

RollodexMicros RadioAudiocuentos
  • El insomnio de Alicia

    Extendió sus brazos y piernas, hasta intentó contar
    ovejas. Pero nada funcionaba...
    Sentada sobre la orilla de la cama, los ojos con sus manitas se
    frotaba. Tomó su conejo blanco de peluche, se paró de puntillas
    y caminó con sigilo hacia la ventana.
    ¡Oh sorpresa, sorpresa!, no podía creer lo que sus ojos divisaban,
    un enorme pez dorado que atento la observaba.
    —¿Me habré quedado dormida sin darme cuenta y estaré soñando? —Incrédula se preguntaba— ¿O quizás... solo quizás... soy yo la que en realidad se encuentra aquí encerrada?

    Eréndira Corona
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Bolívar

    Entonces, Bolívar se sacudió las palomas que le cagaban la cabeza, se bajó con cuidado del peldaño que lo alzaba por encima de todo lo demás de aquel parque pueblerino. Miró hacia un lado y hacia el otro. Y se recriminó:
    —Definitivamente, todo está peor que antes.
    Y le comenzó a preguntar a los transeúntes sorprendidos hacia dónde quedaba el Ecuador, con la esperanza de encontrar a alguna estatua de Manuelita, que aún lo estuviera esperando, para recuperar el tiempo en vez de perderlo otra vez con patrias bobas y desagradecidas.

    Federico Ochoa
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Negligencia

    Por la rendija de la puerta de su celda, la anciana asomó sus timoratos ojos y preguntó:
    —¿Cuánto me falta para cumplir mi condena?
    El carcelero dejó de leer su revista de indios y vaqueros, y con su típica indolencia revisó la lista de reos en una libreta de hojas amarillentas.
    —Veamos, señora, qué tenemos por aquí. ¡Bendito Dios! Usted debió salir hace más de cuarenta años.
    —¿Qué dice, joven?
    —Disculpe, viejita. Nos habíamos olvidado de avisarle. Ya sabe cómo son de engorrosos los trámites burocráticos.

    Servando Clemens
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Luna llena

    Las noches de luna llena los licántropos se convertían en zombiros y devoraban vegetales.

    Samir Karimo
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • A la deriva-ción

    Avanzo por las aguas y me hundo profundo, confundo, fundo conciencia. Cien, cientos como peces, emergen las palabras. Abracadabra. Abra cada camino inhóspito, insólito, solito, soltado a la deriva va mi ser, res, todos rezan, vuelto a nacer, renacer, renaciendo, siendo. Siento miedo. En el medio de las aguas bautismo claudicado. Claros caracoles en la costa, asolados, solos, resisten. Tengo nublada la vista. La vida lavada, elevada. Eva y Adán. La bebo de un trago, tragando de a tramos. Tramas que atrapan promesas profundas. Fundo la prosa que osa dejarme. Me deja, me aleja, se aleja…

    Patricia Licciardi
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Qué susto

    La inyección hizo su efecto en el tiempo previsto. Antes de caer en un sueño profundo observé por última vez las caras de quienes me rodeaban. Todos mostraban rostros severos y una tiesura que me espantaba. Me despedí en silencio de cada uno de ellos.
    Desperté solo, adolorido y sin poder pronunciar palabra. No sabía dónde me hallaba. Por un momento pensé que las estadísticas se habían confabulado en mi contra y que ya formaba parte del ínfimo porcentaje de quienes, debido a la cirugía, quedaban disminuidos para siempre.
    Me mantuve en ascuas hasta que la cara de mi esposa apareció, y luego de rozar sus labios con los míos, mostró la pícara sonrisa que yo tan bien conocía y me susurró al oído: “Todo está bien, mi amor. La circuncisión fue todo un éxito”.

    Luis Gutiérrez Gonzáleza
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Petra enamorada

    Es pequeña, sin aristas, lisa y brillante y cada vez que se ubica junto a Él parece que su brillo aumentara. Lo ama y siempre consigue, de una u otra forma, seguirlo y mantenerse cerca.
    A veces se amolda con disimulo dentro de su sandalia en un lugar donde su pie no pueda rozarla, así pasa desapercibida; otras, procura enredarse en alguna costura de su túnica o, como ya aprendió a saltar, ocultarse en un bolsillo.
    Hoy se acomodó en el suelo para observar de cerca lo que Él escribirá, también ama sus enseñanzas, pero cuando llegó el grupo que a los gritos reclamaba castigo para la adúltera, comenzó a temblar; no le molesta que la pisen, es fuerte, lo resiste y eso forma parte de su ser en la tierra, pero que la arrojen para provocar dolor, eso no, eso le duele a ella mucho más.
    De modo que al escuchar las palabras desafiantes, retrocede en un intento por ocultarse y no ser la primera elegida, pero al ver que ninguno se mueve respira aliviada.

    Edith Vulijscher
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)

Biblio Izq Arriba
Ciencia Ficción Misterio Terror
Drama Psicológico
Drama Romántico
Terror
Drama Fantástico Filosófico
Drama
Drama Psicológico
Fantástico
Drama Fantástico
Drama
Aventura Drama
Drama Fantástico
Cargar más cuentos
Biblio Izq Arriba
Biblio Abajo
1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
Compartir

Contáctenos

Dirección:
alvaro@cuentosenred.com
 
Administración:
admin@cuentosenred.com
 
Consejo editorial:
ce@cuentosenred.com
 
Webmaster:
webmaster@cuentosenred.com
 

Nuestro equipo


Logo 610x170 claro

Patricia Licciardi
Edith Vulijscher

Eréndira Corona Álvaro Díaz
¿Aún no tiene cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar