Logo

Estante del Nº 7 - jun/2021

RollodexMicros RadioAudiocuentos
  • La espera

    Parece un mal sueño. Lo frío y rígido de su cuerpo me enloquecen ¡No lo soporto!El vestido que la cubre, con pocos vestigios de su blanco original, luce acartonado; quizás producto de los humores, ya secos, que la descomposición de sus partes blandas le brindaron.
    La tez de su rostro, en vida blanca y tersa, ha adquirido un color parduzco y muestra infinitas arrugas; como si su existencia se hubiese prolongado por más de cien años. Me entristece pensar que solo tenía diecinueve el día de nuestra boda, cuando me vi obligado a quitarle la vida, al descubrir que no era su primer hombre.
    Pero permaneceré aquí, junto a ella, inquieto y ansioso, mirando fijamente las cuencas que una vez habitaron sus ojazos negros… esperando que regrese para iniciar juntos un nuevo camino.
    No la he abandonado ni por un instante desde aquel terrible día; por eso estoy seguro de que en una nueva oportunidad seré su primer amante.

    Luis Gutiérrez González
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Ánimas

    A media noche, mi abuela sacudió la hamaca donde yo dormía y, después de verme abrir los ojos en medio de mi sueño profundo, me preguntó:
    “Hijo, de casualidad ¿tú le prometiste algo a las santas ánimas?”
    Más dormido que despierto, traté de recordar y le respondí que sí, me volvió a sacudir la hamaca y me dijo:
    “Entonces, levántate y págales la promesa que les hiciste. Llevan rato tocándote la ventana”.
    Me senté en el borde de la lona, hice un padre nuestro adormilado y las ánimas dejaron de golpear las ventanas de la casa, pero me prometí no volver a pedirles un favor. Esas no eran horas para llegar a cobrar.

    Federico Ochoa
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Cuando un cambio se precipita

    Mi mente se había ensanchado por pensamientos angustiantes y su peso se hizo tan abrumador que necesitaba liberarme de ellos.
    Salí de la oficina con una determinación. Subí el último tramo por la escalera del rascacielos que parecía un faro esbelto y brillante en el mar de edificios que competían por su grandeza.
    Llegué a la terraza, necesitaba tomar aire en el punto más alto y despegar de una vez. A esta altura lo único que registraba era mi cabeza.
    Los pensamientos salieron por fin de la jaula de mi mente y convertidos en pájaros libres se precipitaron al vacío.
    Al día siguiente llegué al trabajo, sereno, porque mis ideas habían encontrado un rumbo. Tengo además la convicción de que ahora mi cuerpo tiene peso.

    Patricia Licciardi
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Invento

    Este año en la exposición de inventores, expuse mi máquina para captar cómo somos vistos por los demás, solo recibí maldiciones de los que la probaron.
    No volví a entrar en ella.
    Creo que la destruiré.

    Edith Vulijscher
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Isla infernal

    En aquella isla el demonio Belcebú con sus cuernos afilados creaba zombiros e iblisias.

    Samir Karimo
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Máquina roja

    Un primero de febrero durante la mañana fría del crudo invierno ruso, el tren transiberiano hizo la primera de una serie de breves paradas, que ayudarían a revivir una estación muy apartada en el pequeño poblado de Poyakonda. Ahí, su corazón de metal chirrió de emoción al ver que le aguardaba la pequeña Karina Kozlova, única pasajera, quien, al ver llegar a la Máquina Roja, contempló su futuro de pie junto a las viejas vías que la llevarían, cada día, hacia su nuevo destino en una escuela de San Petersburgo.

    Eréndira Corona
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • De los pies a la cabeza

    El narcotráfico se tragó a mi ciudad. Casi todos éramos parte del crimen organizado y el gobierno era la cabeza del corporativo. Personas como yo o como mis parientes, éramos los pies descalzos del régimen.
    Moría de hambre. Me dieron un arma para trabajar. Esa noche maté a un político a cambio de una cena.
    Mientras comíamos en un puesto de perros calientes, el tipo que me había contratado recibió un disparo en la nuca, a quemarropa. La gente siguió comiendo como si nada, con la ropa salpicada de sangre y con el cadáver tibio a sus pies.
    —Entonces, joven, ¿quién pagará lo del difunto? —me preguntó el encargado.
    —Yo ni lo conozco —dije. Y me largué, mientras los presentes revisaban los bolsillos del asesinado.

    Servando Clemens
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)

Biblio Izq Arriba
Drama Filosófico Psicológico
Drama Psicológico Filosófico
Humor Terror
Drama Fantástico Filosófico
Drama Fantástico Psicológico
Surrealismo
Drama Psicológico
Fantástico
Drama Misterio
Drama Humor
Humor
Drama Fantástico Psicológico
Cargar más cuentos
Biblio Izq Arriba
Biblio Abajo
1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
Compartir

Suscríbase:

Al suscribirse, usted recibirá un email con los enlaces de acceso a la nueva edición el 1º de cada mes.

Contáctenos

Dirección:
alvaro@cuentosenred.com
 
Administración:
admin@cuentosenred.com
 
Consejo editorial:
ce@cuentosenred.com
 
Webmaster:
webmaster@cuentosenred.com
 

Nuestro equipo


Logo 610x170 claro

Patricia Licciardi
Edith Vulijscher

Eréndira Corona Álvaro Díaz
¿Aún no tiene cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar