Logo

Estante del Nº 4 - mar/2021

RollodexMicros RadioAudiocuentos
  • El misterioso caso del descuartizamiento

    Desperté tendido en medio de una calle solitaria. Estaba ofuscado y lleno de sangre. No podía mover ni un músculo. Después comprendí: me habían arrollado. Un Rottweiler olfateaba los huesos que salían de mi tórax. De un coche bajaron mi esposa y el vendedor de seguros.
    —Bien hecho —dijo el hombre—. ¡Está muerto!
    —¡Ay, Dios! —dijo mi mujer—. Lo hice.
    —Tenemos que hacer el papeleo. Vámonos antes de que llegue alguien.
    Se besaron en la boca, subieron al vehículo y arrancaron, echándome gravilla en la cara.
    Horas más tarde me levanté como si nada. ¡No lo podía entender! Juré venganza. Caminé y observé mi rostro en un charco. ¡Dios santo! Yo era el perro. ¿Cómo me vengaría de ese par? Mostré los colmillos y gruñí.
    ¡Por supuesto que había forma de hacerlo!

    Servando Clemens
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • La ranita Yizzell

    La ranita Yizzell, croando feliz, llega a su casa, pues una medalla de honor portaba en la solapa.
    Su madre contenta, pregunta por su distinción, que reluciente le brilla como un rayo de sol.
    “Es una buena nota, querida mamita”, responde dichosa Yizzell, la ranita, ya que con orgullo y sin reparo, abrió de cabeza a rabo a un humano saltarín.
    La madre, risueña, le pregunta por aquella tarea, y la ranita asqueada le responde: “Ay mamita, qué cosas tan feas”
    “El corazón de uno arrancamos, para dar de comer a los gusanos y de otro, sus tripas partimos en trocitos, pues había que darle de comer a todos los mosquitos”
    Y así terminó su día Yizzell, la pequeña ranita, contándole a su madre, cómo le había ido en su escuelita.

    Federico Ochoa
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Desechables

    Cuando encontré aquella máquina en el desván no me imaginé que yo iba a terminar así y en un lugar como este.
    Era una Olivetti, un mamotreto cuyas teclas tan duras tentaban más a darle con un martillo que con los dedos.
    Perteneció a mi hermano, que falleció muy joven, por ese motivo y porque yo la había utilizado cuando fui su secretaria, no podía tirarla. Era una máquina del tiempo y de los recuerdos y fue endureciéndose como el dolor en mi corazón.
    Ella ya no escribía y yo con el paso de los años fui dejando en paz a mis muertos. Por eso entendí que había llegado la hora de desprenderme de ella y la puse en subasta por Internet.
    No por el dinero sino porque no la podía tirar.
    La vendí, por un simbólico peso, a un abuelo que la adquirió “para que sus nietos conocieran máquinas del pasado”.
    Ahora me visitan muy de vez en cuando los míos y me miran con la misma extrañeza con que mirarían un vetusto aparato de aquellos años.

    Edith Vulijscher
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Domingo de ofertas

    El centro comercial quedó en penumbras. Fue arduo el trabajo, pero la necesidad hace que superemos todos los obstáculos. No en vano invertí varias noches en ubicar la acometida eléctrica principal.
    Debo apresurarme, pues la cuadrilla de mantenimiento detectará pronto el origen de la falla y vendrá a repararla.
    Oigo el pulular de los visitantes. Parecen en estampida; agitándose inquietos en la oscuridad… buscando a sus hijos para protegerlos. Fue excelente mi elección, pues la cantidad de gente es mucho mayor el domingo, especialmente cuando cae la tarde.
    La gritería me excita, al igual que los cuerpos temblorosos cuando emanan ese especial olor que produce el miedo. Casi puedo acariciar la angustia que sienten.
    Llegó el momento; dispongo de algunos minutos para saciar mi hambre. Me siento débil, pues desde hace días no me alimento; por ello hoy sólo atacaré niños… la piel de sus cuellos es más suave para mis ya desgastados colmillos.

    Luis Gutiérrez González
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Atrapada

    Salí de mi sueño abriendo la puerta de la realidad y recordé imágenes de un paseo por un prado repleto de verdes, matizados con pequeñas flores amarillas. El viento volaba mi vestido y una sombrilla desalentaba al sol, que jugaba a inundarme con su destello. El velo sobre mi rostro no impedía mostrar una mirada desafiante a todos los visitantes del museo. En un instante comprendí que estaba dentro de un cuadro de Monet y que el sueño no era más que la penosa realidad de estar atrapada en el lienzo de una pintura.

    Patricia Licciardi
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Viaje zombírico

    Mientras viajaba por las varias dimensiones buscando mi esencia me di cuenta de que el yo estaba dividido en varios y cada uno había cobrado una forma propia. Estaba perdiendo mi verdadero ser y veía lo que cada parte de mi infraego hacía en cada dimensión: brujerías, invocaban demonios, eran nigromantes, cobraban la forma de  elfos, eran aplastados por licántropos, perseguidos por cazadores de zombiros… el verdadero antídoto para que la normalidad vuelva es comer castañas….. pero ésa es otra historia.

    Samir Karimo
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Salto suborbital

    En el principio todo era uno. Habitábamos en el hermoso paraíso del no saber, formando parte de una sola amalgama de nacimiento y aniquilación en perpetuo movimiento. Un día eso cambió. No estamos seguros de cómo llegó a suceder pero en algún punto, alguien como ella, a quien llamaron Lucy, quizás en medio de una noche serena a la luz de la luna, observó su reflejo sobre algún cuerpo de agua en medio de la sabana mientras saciaba su sed. Fascinada por el descubrimiento de ese otro que seguía fielmente sus movimientos y perdiéndose en la profundidad de su propia mirada, extendió la primitiva mano hacia su reflejo. Construyó así un puente que le permitió atravesar su propia línea de Kármán a través de un inesperado proceso de abstracción, provocando la anomalía que nos arrancó de aquel informe amasijo de una sola dimensión y nos arrojó a la terrible soledad de la siguiente.

    Eréndira Corona
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
  • Con eme de mentira

    En los anales secretos de los druidas, un párrafo cuenta del bardo que encontró la inmortalidad y la muerte en un poema ya olvidado; un poema infinito que abarcaba toda la historia de los hombres.
      Especulan los eruditos que aquel poema constaba de un único verso tan intenso, que al declamarlo ante su rey, murió el poeta. Yo sé que era sólo una palabra. Lo escuché de voces anónimas cuyos ecos resuenan en cantinas y prostíbulos de Galia y afirman que el rey mismo, sabiéndose ilegítimo, decapitó al bardo cuando la pronunció a su oído. Todos coinciden en que esa palabra secreta empezaba con eme(*): unos aseguran que fue “Memoria”; otros, “Mentira”. Y sin embargo no debaten: saben que ninguno se equivoca.
    __________________
    (*) Permítaseme una licencia de traducción, la letra era la ce; las palabras, Cof y Celwydd.

    Álvaro Díaz
    1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)

Biblio Izq Arriba
Filosófico Fantástico
Drama Fantástico Filosófico Psicológico
Drama Psicológico
Drama Psicológico
Filosófico Terror
Filosófico Infantil
Drama Fantástico Filosófico
Drama Psicológico
Drama
Ciencia Ficción Fantástico
Drama Fantástico
Fantástico Infantil Terror
Cargar más cuentos
Biblio Izq Arriba
Biblio Abajo
1 1 1 1 1 Valoración: 0.00 (0 Votos)
Compartir

Contáctenos

Dirección:
alvaro@cuentosenred.com
 
Administración:
admin@cuentosenred.com
 
Consejo editorial:
ce@cuentosenred.com
 
Webmaster:
webmaster@cuentosenred.com
 

Nuestro equipo


Logo 610x170 claro

Patricia Licciardi
Edith Vulijscher

Eréndira Corona Álvaro Díaz
¿Aún no tiene cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar