Paralelo

DramaFantástico
Paralelo

Entonces, bajo un sol incandescente, aquel hombre, bañado de un sudor sofocante, dejó de recoger algodón; miró al cielo de sus dioses y, en un acto desesperado, comenzó a correr por aquellos cultivos buscando su libertad. Su amo, desde la altura de un caballo, vigilaba a los otros que, como él, le pertenecían, extendió un látigo serpenteante y salió detrás hasta que lo alcanzó con la punta de la fusta y como un hierro incandescente le abrió la carne de la espalda y lo mandó de bruces contra el suelo, salpicando con una sangre oscura las motas de aquel sembradío inmaculado.

América invertida - Joaquín Torres-Garcia - 1943Dos capataces que acompañaban al amo de aquel hombre, llegaron y, mientras él se retorcía en la tierra por el miedo y el dolor, lo sujetaron, lo arrastraron hasta un árbol donde lo amarraron y le terminaron de romper la camisa hecha girones por el latigazo. El amo, que ya estaba allí, se bajó de su caballo, apretó entre sus manos el rejo de cuero trenzado y con rabia, comenzó a flagelar a aquel hombre convencido, que por el solo hecho de nacer, debía ser libre, aunque el color de su piel fuera distinto de aquel que le gritaba con cada azote, que era su dueño mientras le dejaba marcas sobre las otras cicatrices que ya tenía.Cuando el escarmiento terminó, quien se creía su propietario mandó a que soltaran al hombre abrazado al árbol, que a duras penas respiraba y solo era un despojo de heridas abiertas.

Enseguida, los suyos lo recogieron y cargaron hasta uno de sus cambuches donde una anciana, sin el más mínimo estupor, hizo que lo acostaran boca abajo sobre una mesa de madera, al instante, agarró una botella de ron casero, se llevó un buche a la boca y lo escupió sobre la espalda de aquel agonizante, que se desgarró desde adentro por el dolor en un grito que llegó hasta los oídos de su amo, quien dejó escapar una sonrisa retorcida de satisfacción.

Otra vista de la erre - Paul Nash - 1940Luego, la mujer tomó un trapo, lo mojó con el mismo ron que se había llevado a la boca y con delicadeza, comenzó a limpiar la espalda de aquel pobre hombre que se había desmayado sobre la mesa. Empezó a remover de la piel abierta, las costras que había formado la sangre, la tierra y el sudor, hasta que la dejó limpia, después, tomó un emplaste de yerbas y comenzó a untarlo en las llagas, en tanto detallaba las marcas de la esclavitud sobre aquella espalda blanca, que se iluminaba por su cabellera de rubios manchados de rojo y un perfil celestial que se deformaba por una de las tablas de la mesa donde reposaba. En eso, aquel hombre blanco, abrió sus enormes ojos claros sin saber si estaba vivo o muerto y su resuello llamó la atención de la anciana que le preguntó:

—¿Por qué haces esto?

El hombre trató de acomodarse para contestarle, pero no pudo, se volvió a dejar caer sobre la mesa y le respondió a la mujer:

—Porque en un sueño, vi un mundo donde los blancos éramos libres.

La anciana, hizo una mueca de burla y le replicó:

—Pues será en un mundo bien lejos porque en este, solo somos escoria para los negros —y le siguió limpiando las heridas mientras se imaginaba cómo podría ser un mundo así.

 

Federico

Etiquetas: Federico, Fantástico, Drama

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2 comentarios en “Paralelo”

  1. Miércoles, 17 Marzo 2021 22:45

    Anuar, muchas gracias por tu apoyo. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo 

  2. Miércoles, 17 Marzo 2021 19:53

    Fascinante y alucinante tu forma de contar!  

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