Banner006azul

Edición de marzo
Año 1 - Número 4

Descargar ePub
Descargar Kindle
Descargar PDF
Nº 1 - diciembre
Nº 2 - enero
Nº 3 - febrero
Nº 5 - abril
Nº 6 - mayo
Nº 7 - junio
Nº 8 - julio
Nº 9 - agosto
Nº 10 - septiembre
Nº 11 - septiembre

Microlecturas

  • La ranita Yizzell 
    La ranita Yizzell, croando feliz, llega a su casa, pues una medalla de honor portaba en la solapa.
    Su madre contenta, pregunta por su distinción, que reluciente le brilla como un rayo de sol.
    “Es una buena nota, querida mamita”, responde dichosa Yizzell, la ranita, ya que con orgullo y sin reparo, abrió de cabeza a rabo a un humano saltarín.
    La madre, risueña, le pregunta por aquella tarea, y la ranita asqueada le responde: “Ay mamita, qué cosas tan feas”
    “El corazón de uno arrancamos, para dar de comer a los gusanos y de otro, sus tripas partimos en trocitos, pues había que darle de comer a todos los mosquitos”
    Y así terminó su día Yizzell, la pequeña ranita, contándole a su madre, cómo le había ido en su escuelita.
     
    Federico Ochoa
  • El misterioso caso del descuartizamiento
    de un vendedor de seguros y de su amante
     

    Desperté tendido en medio de una calle solitaria. Estaba ofuscado y lleno de sangre. No podía mover ni un músculo. Después comprendí: me habían arrollado. Un Rottweiler olfateaba los huesos que salían de mi tórax. De un coche bajaron mi esposa y el vendedor de seguros.
    —Bien hecho —dijo el hombre—. ¡Está muerto!
    —¡Ay, Dios! —dijo mi mujer—. Lo hice.
    —Tenemos que hacer el papeleo. Vámonos antes de que llegue alguien.
    Se besaron en la boca, subieron al vehículo y arrancaron, echándome gravilla en la cara.
    Horas más tarde me levanté como si nada. ¡No lo podía entender! Juré venganza. Caminé y observé mi rostro en un charco. ¡Dios santo! Yo era el perro. ¿Cómo me vengaría de ese par? Mostré los colmillos y gruñí.
    ¡Por supuesto que había forma de hacerlo!

    Servando Clemens

  • Domingo de ofertas 
    El centro comercial quedó en penumbras. Fue arduo el trabajo, pero la necesidad hace que superemos todos los obstáculos. No en vano invertí varias noches en ubicar la acometida eléctrica principal.
    Debo apresurarme, pues la cuadrilla de mantenimiento detectará pronto el origen de la falla y vendrá a repararla.
    Oigo el pulular de los visitantes. Parecen en estampida; agitándose inquietos en la oscuridad… buscando a sus hijos para protegerlos. Fue excelente mi elección, pues la cantidad de gente es mucho mayor el domingo, especialmente cuando cae la tarde.
    La gritería me excita, al igual que los cuerpos temblorosos cuando emanan ese especial olor que produce el miedo. Casi puedo acariciar la angustia que sienten.
    Llegó el momento; dispongo de algunos minutos para saciar mi hambre. Me siento débil, pues desde hace días no me alimento; por ello hoy sólo atacaré niños… la piel de sus cuellos es más suave para mis ya desgastados colmillos.

    Luis Gutiérrez González

  • Viaje zombírico 

    Mientras viajaba por las varias dimensiones buscando mi esencia me di cuenta de que el yo estaba dividido en varios y cada uno había cobrado una forma propia. Estaba perdiendo mi verdadero ser y veía lo que cada parte de mi infraego hacía en cada dimensión: brujerías, invocaban demonios, eran nigromantes, cobraban la forma de  elfos, eran aplastados por licántropos, perseguidos por cazadores de zombiros… el verdadero antídoto para que la normalidad vuelva es comer castañas….. pero ésa es otra historia.

    Samir Karimo

  • Desechables 
    Cuando encontré aquella máquina en el desván no me imaginé que yo iba a terminar así y en un lugar como este.
    Era una Olivetti, un mamotreto cuyas teclas tan duras tentaban más a darle con un martillo que con los dedos.
    Perteneció a mi hermano, que falleció muy joven, por ese motivo y porque yo la había utilizado cuando fui su secretaria, no podía tirarla. Era una máquina del tiempo y de los recuerdos y fue endureciéndose como el dolor en mi corazón.
    Ella ya no escribía y yo con el paso de los años fui dejando en paz a mis muertos. Por eso entendí que había llegado la hora de desprenderme de ella y la puse en subasta por Internet.
    No por el dinero sino porque no la podía tirar.
    La vendí, por un simbólico peso, a un abuelo que la adquirió “para que sus nietos conocieran máquinas del pasado”.
    Ahora me visitan muy de vez en cuando los míos y me miran con la misma extrañeza con que mirarían un vetusto aparato de aquellos años.
    Edith Vulijscher
  • Salto suborbital 

    En el principio todo era uno. Habitábamos en el hermoso paraíso del no saber, formando parte de una sola amalgama de nacimiento y aniquilación en perpetuo movimiento. Un día eso cambió. No estamos seguros de cómo llegó a suceder pero en algún punto, alguien como ella, a quien llamaron Lucy, quizás en medio de una noche serena a la luz de la luna, observó su reflejo sobre algún cuerpo de agua en medio de la sabana mientras saciaba su sed. Fascinada por el descubrimiento de ese otro que seguía fielmente sus movimientos y perdiéndose en la profundidad de su propia mirada, extendió la primitiva mano hacia su reflejo. Construyó así un puente que le permitió atravesar su propia línea de Kármán a través de un inesperado proceso de abstracción, provocando la anomalía que nos arrancó de aquel informe amasijo de una sola dimensión y nos arrojó a la terrible soledad de la siguiente.

    Eréndira Corona

  • Con eme de mentira 

      En los anales secretos de los druidas, un párrafo cuenta del bardo que encontró la inmortalidad y la muerte en un poema ya olvidado; un poema infinito que abarcaba toda la historia de los hombres.
      Especulan los eruditos que aquel poema constaba de un único verso tan intenso que al declamarlo ante su rey, murió el poeta. Yo sé que era sólo una palabra. Lo escuché de voces anónimas cuyos ecos resuenan en cantinas y prostíbulos de Galia y afirman que el rey mismo, sabiéndose ilegítimo, decapitó al bardo cuando la pronunció a su oído. Todos coinciden en que esa palabra secreta empezaba con eme(*): unos aseguran que fue “Memoria”; otros, “Mentira”. Y sin embargo no debaten: saben que ninguno se equivoca.
    __________________
    (*) Permítaseme una licencia de traducción, la letra era la ce; las palabras, Cof y Celwydd.

    Álvaro Díaz

  • Atrapada 
    Salí de mi sueño abriendo la puerta de la realidad y recordé imágenes de un paseo por un prado repleto de verdes, matizados con pequeñas flores amarillas. El viento volaba mi vestido y una sombrilla desalentaba al sol, que jugaba a inundarme con su destello. El velo sobre mi rostro no impedía mostrar una mirada desafiante a todos los visitantes del museo. En un instante comprendí que estaba dentro de un cuadro de Monet y que el sueño no era más que la penosa realidad de estar atrapada en el lienzo de una pintura.

    Patricia Licciardi

El marionetista

Eréndira Corona EréndiraFilosóficoTerror 
 Corona

El marionetista

 ¿Es martes o miércoles? Me pregunto al entreabrir los ojos, gracias al diario sortilegio de una nada que me conjura extendiendo sus hilos invisibles para hacerme sentar al borde de la cama. A lo lejos escucho el escándalo del hojalatero que da vuelta en la esquina...

 Leer más

Géneros:

AventuraCiencia FicciónMisterioPsicológicoDramaFilosóficoRománticoInfantilClásicoPolicialSurrealismoEnsayoFantásticoHumorTerrorErótico

El cocodrilo

Franz Kafka

Fiódor Dostoievski

(Moscú, 1821 -- San Petersburgo, 1881)
Cuento publicada en 1865 en el periódico Época, dirigido por su hermano, Mijaíl.

Leer más. . .

Otra oportunidad

Servando Clemens ServandoDramaCiencia Ficción
 Clemens

La condena del señor "N"

 Cierto día de septiembre, apareció un boquete en la tina de mi baño. El agujero parecía no tener fondo. Agarré un jabón, lo lancé al hueco oscuro y se perdió de mi vista. Era extraño y sin una explicación lógica. Sin embargo, no tomé cartas en el asunto...

 Leer más

Round de sombra

CarlosCarlosDrama
Martín Briceño
Escritor invitado

Round de sombra

No era la misma, el tono de su voz la delataba —lento, pausado—, haciendo sentir que, a pesar de la tranquilidad impuesta a sus palabras, podía hurgar bajo mi apariencia para dar con el verdadero estado de ánimo.
—Sea honesto, Joaquín. ¿No le intimida encontrarse con...
 Leer más

La presa

Luis Gutiérrez González Luis GutiérrezDrama
 González

La presa

  La cálida tarde llegaba a su fin mientras pegaba la cara a un gran ventanal, a través del que pudo observar una habitación de paredes azules, decorada con motivos infantiles.
Una joven mujer, echada sobre una cama, hacía esfuerzos...

 Leer más

Paralelo

Federico Ochoa FedericoFilosoficoFantastico
 Ochoa
Paralelo
Entonces, bajo un sol incandescente, aquel hombre, bañado de un sudor sofocante, dejó de recoger algodón; miró al cielo de sus dioses y, en un acto desesperado, comenzó a correr por aquellos cultivos buscando su libertad. Su amo, desde la altura de un caballo, vigilaba a los otros que, como él, le pertenecían, extendió un látigo serpenteante y...

El traje nuevo del emperador

Hans Christian Andersen

Hans Chistian Andersen

(Odense, 1805 -- Copenhague, 1875)
Cuento de 1837

Leer más. . .

El jorobadito

Roberto Arlt

Roberto Arlt

(Buenos Aires, 1900 -- 1942)
Cuento publicado por primera vez en “El jorobadito” (Ed. Anaconda, Bs.As., 1933)

Leer más. . .

El fantasma de von Linden

Álvaro Díaz ÁlvaroDramaPsicológico 
 Díaz

Tubul

Dicen que no hay hombres idénticos, pero no somos muy distintos. Por eso las historias se repiten en los hechos y la literatura. Cambian sus actores y escenarios, se disfrazan de singular con pequeñas variantes y sin embargo, no logran ocultar que en esencia son las mismas, que ya ocurrieron y seguirán ocurriendo. Esta versión de una de esas redundancias tuvo lugar entre mediados de 1938 y fines del ‘46.
 Leer más

Un amor ortográfico

Lunizbreid López - Autora invitadaLunizbreidFantástico
López

Escritora invitada

Round de sombra

Él era un personaje principal y ella un signo de puntuación. Solo cobraban vida con la energía de un lector.
A pesar de la importancia del personaje, ella bien podría ser la protagonista si contáramos el número de apariciones. Contra ella solo otro signo de...
 Leer más

Solo mil

Edith Vulijscher EdithDramaFantástico
 Vulijscher

Solo mil

  Mil pasos exactos desde el estacionamiento marcado hasta el lugar que le indicaba la carta.
¡Mil pasos! ¿Largos, cortos? Eso, ¿sería importante?
Esta costumbre mía de dudar de todo, de necesitar certezas hasta para clavar un clavo...

 Leer más

Pascualín

Samir Karimo SamirTerror FantásticoInfantil
 Karimo

Pascualín

 En la Corte Celestial la divinal Ostera los regalos primaverales bendecía y para su distribución un animal elegía. Pascualín, el conejo, fue elegido para este cometido.
Y así empieza esta pascualina aventura llena de dulzura adrenalina...

 Leer más

La catarata de dinero

Hans Christian Andersen

Léon Bloy

(Francia 1846 -- 1917)
Cuento publicado inicialmente en 1894

Leer más. . .

La humillación de los Northmore

Henry James

Henry James

(New York 1843 -- Londres, 1916)
Publicado en 1900

Leer más. . .

De semblantes

Patricia Licciardi Patricia
Filosófico LicciardiFantástico

Mi flor lunarLlovieron mis ojos largo tiempo, hasta que, sin buscarla, una fina bruma de renovadas sensaciones se apoderó de mi existencia. El sol amaneció en mi frente e iluminó mis ideas, por eso logré afirmar mis indómitas dudas sobre un mundo que intenta trazar certezas...

 Leer más

La comisura de la boca

Eduardo Miguel Vadell - Autor invitadoEduardoFantásticoRomántico
Miguel Vadell

Escritor invitado

La comisura de la boca

Fue una obsesión, lo reconozco. Sentía entonces una fruición incontenible al observar la comisura derecha de la boca de mis interlocutoras. En ciertas ocasiones tardaba, imprudente, en apartar los ojos de ese punto en que confluyen ambos labios: Escrutar el movimiento del labio inferior cuando encuentra al superior, pero sólo…
 Leer más
Compartir

Suscríbase:

Al suscribirse, usted recibirá a mediados de cada mes un email con los enlaces de acceso y descarga de la nueva edición.

Contáctenos

Dirección:
alvaro@cuentosenred.com
 
Administración:
admin@cuentosenred.com
 
Consejo editorial:
ce@cuentosenred.com
 
Webmaster:
webmaster@cuentosenred.com
 

Nuestros autores

Logo 610x170 claro
Patricia Licciardi Edith Vulijscher Eréndira Corona
Servando Clemens Federico Ochoa Luis Gutiérrez González
Samir KarimoÁlvaro Díaz
¿Aún no tiene cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar