El intruso

DramaPsicológico

Habito un espacio confortable construido con ladrillos sólidos y que forman un borde nítido para separarme de todo aquello perturbador que quiero fuera de mi existencia. Mi casa es hospitalaria solo con los huéspedes que no representan una amenaza, y si pese a los esfuerzos algo indeseable se filtrara por los intersticios, cambiaría el escenario y la escenografía para que mi realidad volviera a ser confortable.

Amapolas y mariposas - Vincent van Gogh (1888)Tengo un trabajo que me agrada, mi tarea consiste en jugar con los números un buen rato, para luego acomodarlos en tablas y poder cerrar así los balances.

Y también lo hago con mis pensamientos y recuerdos, los coloco a cada uno en el casillero mental correspondiente y de esa forma logro conservar el equilibrio interno.

En ese universo me siento tranquilo y no hay piezas sueltas que me lleven a laberintos donde tenga que luchar con el Minotauro para poder salir de las zonas de confusión.

De esta manera, la mayoría de las veces, esos balances de mi vida han arrojado resultados positivos.

Pero un día llegó un intruso que se filtró por las hendijas de las barricadas que había armado mi mente y puso en riesgo el orden conseguido.

Entró a mi espacio mental muy sigiloso para no ser descubierto. Aunque las puertas que conducían a esos lugares oscuros e inciertos de mi mundo interno permanecían siempre cerradas, una de ellas, la que llevaba al universo de los recuerdos, destrabó sus candados. Por allí se filtró él, fue cobrando fuerza y ocupó una parte de mi cabeza como esa presencia de Casa Tomada.

Quise regresar ese recuerdo molesto al lugar del que provenía, obligarlo a su destierro como lo había hecho tiempo atrás. Hasta mis sueños habían sido advertidos de que no debían recibirlo.

Le propuse jugar a las escondidas para distraerlo y que encuentre un escondite tan bueno que me impidiera verlo. Pero se rio de mí y respondió con ironía que jamás aceptaría esa propuesta porque había estado mucho tiempo oculto.

Trataba de pensar de qué modo podría desembarazarme de él, mientras guardaba una distancia prudente para no conectarme con la verdad que encerraba.

Pensé en estrategias para gobernarlo y hasta tomé un poco de alcohol para marearlo, pero sin resultado alguno.

Luego intenté enfrentarlo con ideas fuertes como gladiadores para que pulsearan con él, pudieran debilitarlo y lo despojaran de credibilidad. Pero el intruso sacó una espada con la intención de clavar en mis pensamientos retazos de una memoria que había estado dormida.

¿Qué hacer con este forastero en mi país interno?

Sabía que si lograba dormirme, también él lo haría, pero volvería como una pesadilla. Por eso desistí.

Al día siguiente fui muy cansado al trabajo y ligado a este recuerdo entrometido a quien yo trataba de ignorar.

No se daba por vencido. Pero todavía no había ganado la batalla porque con mi actitud indiferente logré que su verdad no saliera de la crisálida y comenzara a volar en mi cabeza.

Cuando regresé a mi casa, extendí una cuerda muy fuerte para que el intruso tropezara, cayera al suelo y pudiera arrojarlo después al abismo de las cosas perdidas.

Pero fue él quien me tendió una trampa, y en un momento en que estaba desprevenido sacó la verdad de su cofre para mostrarme su cara sin velos. El impacto resultó tan fuerte que me provocó un desmayo que fue atajado por el piso de mi habitación.

Al día siguiente me desperté con un fuerte dolor de cabeza y observé con cierta extrañeza que una mariposa amarilla sobrevolaba desafiante el espacio que me rodeaba. Pensé que tal vez era el vestigio de una escena previa, el símbolo del nacimiento de una parte olvidada de mi memoria.

Mi habitación parecía otra, la decoración y sus colores no eran los mismos, entonces comprendí que había creado una nueva realidad para reemplazar a la anterior que me resultaba inquietante.

Señoritas de Arles – Vincent van Gogh (1888)

Patricia Licciardi

Patricia Licciardi

Etiquetas: Patricia, Drama, Psicológico

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13 comentarios en “El intruso”

  1. Domingo, 08 Agosto 2021 03:44

    Excelente cuento, Patricia. Me encantó la atmósfera psicológica que creaste a partir de tu vasta imaginación y de tu estilo narrativo. El final: contundente. Cuántos quisiéramos poder evadirnos de lo que nos perturba simplemente cambiando de realidad.

    Un abrazo.

    1. Domingo, 08 Agosto 2021 12:41

      Hola Fernando, te agradezco mucho que te hayas interesado en leer y comentar y me alegro que te haya gustado. Un abrazo.

  2. Viernes, 16 Julio 2021 12:55

    Patricia, la reina de las metáforas!. Todos soñamos con esa mariposa que cambiará nuestra realidad! Me gustó el relato, se sale de lo común. gracias por compartir. saludos

    1. Viernes, 16 Julio 2021 14:39

      Gracias Silvia por leer y por tus lindas palabras. Un abrazo grande.

  3. Viernes, 16 Julio 2021 02:53

    Excelente y cerrado cuento surgido de la problemática humana. 5 estrellas!)

  4. Viernes, 16 Julio 2021 02:51

    Magnífico cuento Patricia!

    Muchas felicitaciones. Lo he divulgado en mis redes.

    Eduardo

    1. Viernes, 16 Julio 2021 02:57

      Gracias Eduardo por tus alentadores comentarios. Un gran abrazo!

  5. Viernes, 16 Julio 2021 02:47

     Me gustó mucho cómo se va tejiendo la trama  con un juego de metåforas brillantes que enfrentan al pensamiento con la mente y cómo se logra la escapatoria.

    Excelente!

    1. Viernes, 16 Julio 2021 02:59

      Gracias Fernanda, siempre alentando! Besos.

  6. Jueves, 15 Julio 2021 19:28

     Comente desde el celular y quise poner 5 estrellas pero me tomo 4 ...no pude cambiarlo...EXCELENTE

  7. Jueves, 15 Julio 2021 17:25

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  8. Jueves, 15 Julio 2021 17:03

    Excelente como siempre. 

    1. Jueves, 15 Julio 2021 19:03

      Gracias Cris por leerlo y comentar! Besos.

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