El carácter de Evangelina

Drama
El carácter de Evangelina

Mi abuela, Evangelina Barros, era una mujer menuda, de huesos simples y baja estatura, como si a Dios en la creación no le hubiera alcanzado el barro para hacerla, pero lo que Él no le dio en cuerpo, el Espíritu Santo se lo regaló en corazón y adornado con una cinta de resabio que le permitía amar y odiar con la misma fuerza y determinación. Vivió sin mayores pretensiones, solo era lo que para su familia fue: el concreto de sus cimientos y el bastión de su casa.

Evangelina BarrosEsa noche, aunque ahora no me acuerdo porqué se había quedado sola, puso el revólver de mi abuelo debajo de la almohada, su cama eran tres sacos de fique, repletos de billetes, cubiertos con una sábana vieja, que, para la época, era toda una fortuna y que era el pago por la cosecha de café. Un dinero que era más ajeno que propio porque para los campesinos, el café, es más una novela romántica que un negocio lucrativo.

Se despertó cuando sintió el crujir de una rama y la caída de un peso sobre la tapa de uno de los tanques metálicos que habían quedado de la época de la marimba, donde se almacenaba la gasolina para los camiones que la transportaban hasta la península, pero ahora servían para guardar el agua que se usaba en tiempos de sequía y que estaban pegados a la pared del patio. Entonces se levantó con ese sigilo que tienen los gatos a mitad de la noche, sacó de debajo de la almohada el revólver, lo montó, quitó la tranca de la puerta de madera, la abrió lo suficiente para sacar el brazo y apuntando al cielo, hizo tres tiros. Fue ahí cuando escuchó a los perros, con sus ladridos ahogados, correr tras algo que corría más rápido que ellos y que luchaba por volver a saltar la pared. Cuando los perros dejaron de ladrar cerró la puerta, volvió a su cama, sacó los casquillos del revólver, le metió balas nuevas, lo puso debajo de la almohada y se volvió acostar.

Por la mañana, la Sra. Amelia, que colaboraba con las labores de la casa, llegó angustiada, pidiéndole a mi abuela algo de dinero y el permiso para estar con su hijo en la clínica, al parecer, el muchacho había llegado de madrugada a su casa, con la ropa rasgada y con una pierna rota. Mi abuela, se llevó la mano al sostén y sacó un par de billetes doblados, custodiados por un brochecito de la virgen de Chiquinquirá, entregándoselos en la mano, le dijo que se calmara y que se tranquilizara, que fuera a ver a su hijo y que ella pasaba después, por si necesitaba algo más.

Evangelina y ChechoEvangelina se bañó, se cambió mientras escuchaba las noticias en la radio, desayunó y salió para la clínica. Al llegar al centro médico preguntó por el paciente y por la señora Amelia, con quien se encontró en el pasillo y que iba saliendo a comprar unas medicinas, le preguntó cómo estaba su hijo, si el dinero que le había dado le alcanzaba y le preguntó también, qué en cuál habitación lo tenían, la señora Amelia, ya más serena, le respondía con la cabeza a cada pregunta que mi abuela le hacía y, antes de salir, le señaló la puerta donde tenían al herido.

Cuando Evangelina entró, el muchacho que estaba acostado, con una pierna enyesada y alzada, palideció como si hubiera visto a la mismísima muerte, vestida de un color salmón, acercarse a su cama. Mi abuela, de pie y muy cerca al convaleciente, sacó de su bolso el revólver de mi abuelo, le apuntó a la cabeza y le dijo:

—Agradece que no te mato por consideración con Amelia, pero la próxima vez… —entonces amartilló el arma que sostenía con firmeza y lo sentenció:

—Ya sabes, por mi casa no vuelvas más.

Guardó el revólver en el bolso mientras una mancha húmeda fue creciendo en la sábana que cubría al paciente. Evangelina lo miró con una chispa de satisfacción y remató:

—El cobarde solo amenaza cuando está a salvo. Dile a la enfermera que te cambie y le dices a tu mamá, que pase por la casa si necesita algo más. Que te mejores.

 

Federico

Etiquetas: Federico, Drama

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7 comentarios en “El carácter de Evangelina”

  1. Miércoles, 09 Junio 2021 03:20

    Buena anécdota,nos gustó imaginar en el recuerdo que tenemos de la casa de la abuela.

    Más como esta por favor

  2. Miércoles, 28 Abril 2021 19:21

    Excelente, como todos los que leí de este autor aquí. Y me late que éste es una anécdota real de esa abuela tremenda!!

    1. Jueves, 29 Abril 2021 12:59

      Irene, muchas gracias por tu apoyo. Y sí, es una historia real de esta gran mujer, a la que tengo el privilegio de llamar abuela. Gracias. 

  3. Viernes, 16 Abril 2021 11:50

    Me encantan esas historias ,que me llevan a vivir el momento de la historia.

  4. Viernes, 16 Abril 2021 03:11
    • Que historia tan hermosa, felicitaciones.
  5. Jueves, 15 Abril 2021 13:10

    Excelente historia como siempre nos llevas a través de tus historias felicitaciones 

  6. Jueves, 15 Abril 2021 12:24

    Leerte es como transportarse siempre a otras épocas 

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