Cacería en Venus por la mañana

Ciencia Ficción
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Llueven gotas de plomo y azufre que tan pronto salen de las nubes se combinan en ácido sulfúrico tan poderoso que podría desintegrar cualquier materia orgánica a base de carbono en cuestión de segundos. La mezcla no logra tocar el suelo porque se evapora antes de terminar de caer, creando la eterna bruma café que todo lo devora, característica principal de Venus.

Araña que llora - Odilon Redon (1881)Las tormentas de plasma resuenan en todo el valle, uno tras otro los poderosos rayos que surgen desde las nubes atraviesan la bruma con violencia y golpean la roca que se ha templado como el acero a cada golpe de energía.

Parecería que el infierno se encuentra en cada centímetro de este lugar, donde solo seres incorpóreos podrían deslizarse sobre la superficie. Pero, la vida siempre encuentra el camino.

En este lugar la molécula de carbono y sus enlaces, simplemente se compactaron con las fuerzas de presión naturales y en lugar de evolucionar por la vía orgánica, lo hicieron por la vía polimérica. Es decir, desde los gusanos perlados que habitan el subsuelo profundo; hasta las medusas moteadas polimórficas que vuelan por las nubes de plasma; pasando por los insectrinos acorazados y semi acorazados de la superficie, la piel de todos ellos es de estructura similar al plástico, única sustancia conocida capaz de resistir sin problema la bruma de ácido sulfúrico.

Hay algunas excepciones a la piel de plástico: Los Aracnoides. Considerados entre los depredadores supremos de Venus. Como todo depredador es ligero e invisible a los ojos de sus presas y, como requisito para deslizarse entre la bruma, es casi transparente. Con piel diamantada en todo su cuerpo tiene la dureza suficiente para contener en su interior cantidades ridículas de energía. Posee tres pares de patas unidas a un cuerpo esférico de menos de treinta centímetros de diámetro en el que se compactan todos sus órganos.

La energía la almacena en los dos ventrículos de su corazón. La contenida en el lado izquierdo puede liberarla por la punta de las patas delanteras cada vez que necesita cazar alguna presa. La del lado derecho es usada solo en situaciones límite en las que se sienta amenazado por algo más peligroso que él y al igual que el alacrán terrestre comete suicidio cuando se ve perdido, el aracnoide hace lo mismo haciendo explotar el lado derecho.

La explosión es tan fuerte que por una fracción infinitesimal de segundo crea un vórtice entre universos en el que colapsa todo lo que existe; sus repercusiones se perciben en más de doce kilómetros a la redonda. La energía liberada pulveriza en el acto un área enorme, el polvo resultante se une a la bruma y de la bruma a las nubes, cerrando así el ciclo del ácido sulfúrico. Por ello, difícilmente se encontrará más de un aracnoide en el territorio de otro.

En las mañanas es el único momento del día en que los aracnoides salen a cazar. Emergen de las grietas del suelo y rondan sigilosamente los valles y montañas en busca de alimento. Cuando localizan algún insectrino gigante no necesitan ser cautelosos, los embisten totalmente de frente lanzándose sobre ellos, clavan sus cuatro patas traseras en las corazas frontales aferrándose a ellos mientras preparan las descargas en sus patas delanteras. Los insectrinos zumban de dolor en frecuencias solo audibles para los de su especie.

Cuando la descarga está lista, el aracnoide clava las dos patas cargadas de energía y la expulsa con fuerza brutal dentro del cuerpo de la desgraciada presa que se comienza a desintegrar desde sus entrañas, podría decirse que cocina su presa desde dentro. Cuando desprende sus patas lo hace procurando romper la coraza y dejar expuesto el interior para consumirlo.

El coqueteo - Eugene de Blaas (1904)

Desde el segundo uno en que los habitantes del siguiente planeta se enteraron de su existencia buscaron la forma de explotarlos. Llegaron en naves sigilosas que se posan más arriba de las nubes donde las medusas, que vuelan libres y se alimentan del ácido condensado, no pueden alcanzarlos. Colocan en la mira a los aracnoides y lanzan sus jabalinas túnel.

Lo que sucede a continuación es desgarrador, la jabalina hueca atrapa el cuerpo esférico del aracnoide y arranca de un tajo sus seis extremidades dejándolas tiradas en el suelo. El sonido producido por el lamento del aracnoide en esa pequeña fracción de tiempo que logra ser audible semeja el sonido del desgarre de la realidad, como si en el espacio tiempo se abriera una abertura en forma de boca y esta gritara de dolor trayendo todos los lamentos del universo que está en el otro lado.

Es indispensable subir el cuerpo esférico de inmediato a la cámara de contención energética en la nave para almacenar su energía antes que estalle. Su valor es muy alto en sitios como las colonias exteriores donde se usan como baterías compactas para no depender de generadores grandes y ruidosos poco cómodos.

Los cazadores no desperdician nada ni pierden el tiempo, una vez el aracnoide ha muerto en la cámara de contención y su cuerpo esférico ha conservado sus propiedades energéticas, vuelven a lanzar la jabalina túnel, recogen las patas y las suben a la nave. La armadura diamantada de las patas es de enorme valor en la superficie de la tierra, donde se usan para crear joyería.

El día de hoy están prácticamente extintos, con toda seguridad seguirán siendo cazados hasta su desaparición. Lo harán en su momento más vulnerable: las mañanas cuando salen a buscar alimento.

 

Alberto Hernández Ucan

 

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